El seguimiento posterior al tratamiento oncológico no se limita a controlar recurrencia. También busca acompañar la recuperación, evaluar secuelas, ordenar controles, atender síntomas nuevos y sostener una vigilancia clínica acorde al tipo de tumor y al tratamiento recibido.
La frecuencia y el tipo de controles no son idénticos para todas las pacientes. Dependen del tumor, del estadio inicial, de la terapéutica utilizada y de la evolución posterior. En algunos casos predomina el examen clínico; en otros, también se suman estudios específicos.
Un seguimiento bien organizado forma parte del tratamiento integral. Brinda estructura, contención y una mirada a largo plazo sobre la salud de la paciente luego de atravesar una enfermedad oncológica.