Se denomina sangrado uterino anormal a cualquier sangrado que difiere del patrón esperado: menstruaciones muy abundantes, sangrado entre períodos, ciclos irregulares, menstruaciones prolongadas o sangrado después de la menopausia. No siempre implica una enfermedad grave, pero sí merece una valoración ordenada. ACOG lo incluye entre los motivos frecuentes de consulta ginecológica y recomienda estudiar el contexto clínico antes de definir la conducta.
Las causas pueden ser hormonales, estructurales o funcionales. Entre ellas se incluyen alteraciones de la ovulación, miomas, pólipos, adenomiosis, medicamentos y, en ciertos casos, lesiones premalignas o malignas del endometrio o del cuello uterino. La evaluación se apoya en la historia clínica, el examen físico y, según la edad y la situación clínica, estudios complementarios.
Conviene consultar cuando el sangrado cambia respecto del patrón habitual, genera anemia, dolor, cansancio, interfiere con la vida diaria o aparece luego de la menopausia. En estas situaciones, un estudio oportuno permite definir con más precisión si se trata de un cuadro benigno o de una condición que requiere tratamiento específico.