El cáncer de ovario suele ser difícil de detectar en etapas iniciales porque sus síntomas pueden ser inespecíficos: distensión abdominal, sensación de saciedad temprana, dolor pelviano, molestias digestivas o cambios urinarios persistentes. Ninguno de estos síntomas confirma el diagnóstico, pero su continuidad merece valoración.
La evaluación integra examen clínico, estudios por imágenes y, según el caso, marcadores y otras herramientas diagnósticas. No existe un único estudio que resuelva por sí solo todas las dudas; por eso, la interpretación global del cuadro es fundamental.
En ginecología oncológica, una buena evaluación inicial puede modificar de forma importante el recorrido del tratamiento. La sospecha fundada, el estudio oportuno y la correcta derivación son parte esencial del proceso.