La cirugía cumple un papel central en muchas patologías oncológicas ginecológicas. Puede utilizarse con fines diagnósticos, terapéuticos, de estadificación o de reducción tumoral, según el tipo de enfermedad y su extensión.
No todas las pacientes requieren la misma cirugía ni en el mismo momento. En algunos cuadros la cirugía es el tratamiento inicial principal; en otros forma parte de una estrategia combinada con radioterapia, quimioterapia u otros tratamientos.
Lo importante es que la cirugía se integre a un plan global. En oncología, operar no es solo un gesto técnico: es una decisión estratégica dentro de una secuencia terapéutica más amplia.