La cirugía de miomas no se decide solamente porque una ecografía confirme su presencia. Antes de indicar tratamiento se analizan los síntomas, el tamaño, la cantidad, la localización, el crecimiento, la repercusión sobre la calidad de vida y el deseo reproductivo de la paciente.
No todos los miomas generan el mismo problema ni se resuelven con la misma estrategia. Algunos cuadros permiten tratamiento conservador o seguimiento; otros requieren cirugía por sangrado, anemia, dolor, compresión o impacto sobre fertilidad. Además, la cirugía puede orientarse a preservar el útero o a resolver de forma definitiva, según el contexto.
La planificación preoperatoria es clave. Elegir bien a quién operar, cuándo hacerlo y con qué objetivo es tan importante como la técnica utilizada durante la cirugía.