Los miomas uterinos son tumores benignos del músculo del útero y representan uno de los hallazgos más frecuentes en ginecología. Muchas pacientes los presentan sin síntomas, mientras que otras consultan por sangrado abundante, presión pelviana, dolor o anemia. La sola presencia de miomas no implica automáticamente necesidad de tratamiento.
La evaluación considera tamaño, número, localización, crecimiento, síntomas y deseo reproductivo. Algunos miomas requieren solo seguimiento clínico e imagenológico, mientras que otros pueden justificar tratamiento médico o quirúrgico. La conducta no se define por un único dato, sino por la combinación de hallazgos anatómicos y repercusión clínica.
El objetivo del manejo es aliviar síntomas, preservar calidad de vida y elegir la estrategia más razonable para cada paciente. En esto, la medicina personalizada es fundamental: no todas las mujeres con miomas necesitan la misma conducta.